Confiar y Construir: Caminos de fe en la ciudad

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La esperanza también camina

Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Reflexión:

Hay quienes confunden la esperanza con la pasividad.
Creen que esperar en Dios es sentarse, cruzarse de brazos y aguardar a que las cosas cambien solas.
Pero esperar no es quedarse quieto.
Esperar, desde la fe, es mantenerse en pie, con el corazón en marcha.

Esperar en Dios es seguir sembrando, aunque aún no veas los frutos.
Es seguir tocando puertas, aunque parezcan cerradas.
Es seguir rezando, aunque el silencio se alargue.
No es resignación. Es confianza activa.

En la Biblia, los grandes hombres y mujeres de fe no esperaban de brazos cruzados.
Abraham caminó hacia una tierra que no conocía.
María aceptó el plan de Dios sin saber todos los detalles.
José, en silencio, trabajó y protegió a su familia.
Todos ellos esperaron, pero actuaron.

“Espera en el Señor y sé valiente; ten ánimo, espera en el Señor” (Salmo 27,14)

Entonces, si estás esperando un milagro, una respuesta, una señal…
no te detengas.
Sigue haciendo el bien.
Sigue cuidando a los tuyos.
Sigue poniéndole alma a tu trabajo, aunque nadie te aplauda.
Porque Dios no se olvida de los que esperan en Él con fidelidad.

La esperanza verdadera no inmoviliza,
te pone en camino.

TOMADO DE CATHOLIC.NET