REFLEXIÓN
La Navidad que no se va
Cristo nace en la ciudad
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Dios no llega con ruido
La ciudad no se detuvo.
Los semáforos siguieron marcando el paso.
Hubo turnos de guardia, sirenas lejanas, mesas puestas a medias.
Alguien llegó tarde. Alguien no llegó.
Y ahí, en medio de todo eso, Dios nació.
No llegó con estruendo.
No pidió silencio.
No exigió condiciones.
Cristo nace en la ciudad como quien se sienta cerca y espera.
En un departamento pequeño.
En una casa que no está perfecta.
En una familia cansada que hace lo que puede.
No invade la agenda ni interrumpe a la fuerza.
Se queda.
Tal vez por eso cuesta reconocerlo:
porque esperamos un Dios que irrumpe,
y Él llega permaneciendo.
La Navidad no detiene la ciudad.
La habita.
¿En qué rincón de tu día le dejarás quedarse hoy?
TOMADO DE CATHOLIC.NET
