
La Navidad que no se va
Cristo se queda
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

El discípulo que supo permanecer
La ciudad vive deprisa.
Todo es irse, moverse, cambiar de lugar.
Cristo, en cambio, se queda.
San Juan no fue el más ruidoso.
Fue el que apoyó la cabeza.
El que estuvo al pie de la cruz.
El que no salió corriendo.
Cristo camina con quienes saben quedarse.
Con quienes escuchan.
Con quienes acompañan sin tener todas las respuestas.
En medio del ruido, quedarse es un acto de amor.
En medio del miedo, permanecer es fidelidad.
Tal vez hoy no estamos llamados a explicar a Dios,
sino a hacerle compañía.
¿Dónde necesitas quedarte un poco más?
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