Laicos: Caridad para los enfermos – Buscar el acercamiento que permita el encuentro de dos corazones.

Por: Lisseth Valenzuela Delfín | Fuente: Semanario Alégrate

 

 

“La caridad no es una idea o un sentimiento de piedad, sino un encuentro vivencial con Cristo” Papa Francisco, XXI Asamblea General de Caritas Internationalis.

Llevar caridad a un enfermo no es solo surtir una receta o aconsejar remedios. Si bien son cosas necesarias, la complejidad de este tema es amplia, pues la vivencia con un enfermo o con una persona que requiere mucha atención en cuestión de salud requiere asistirle no solo en lo físico, sino también en lo espiritual. En palabras del Papa Francisco, la caridad es el abrazo de Dios de nuestro Padre a cada persona, especialmente a los más pequeños y a los que sufren, que ocupan un lugar preferencial en su corazón.

Es en este sentido que cuando visitamos a un enfermo, los laicos no debemos reducirlo a un aspecto meramente logístico o asistencial; porque cuando un enfermo se siente visitado por un extraño o por alguien que se interesa en escucharlo, recibe un alivio que no pueden dar los medicamentos. Su rostro y su dolor ocultan a Cristo mismo y su enfermedad que cargan como Cruz, es un madero pesado que al compartirlo momentáneamente con un nuevo Simón de Cirene permite al enfermo y a sus familiares sentirse no solo asistidos, sino consolados. Por eso el laico comprometido debe acercarse lleno de los dones del Espíritu Santo, pero sobre todo con paciencia, sensatez, discreción, prudencia, delicadeza y ternura conscientes de que no vamos a resolver su situación de sufrimiento, tristeza, pena, enojo o negación; sino dispuestos a testimoniar compasión, a buscar el acercamiento que permita el encuentro de dos corazones abiertos a evidenciar cómo a través de la enfermedad o del dolor también se filtra el pecado y se puede alcanzar la conversión y la Paz.

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