Semillas para despegar enero 2026.

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Por Luis Alfonso Pérez Puerta.

I.

El camino espiritual parece fácil para mí, pero solo son sueños despiertos. Ideas, teoría, y que no sea solo un verso escrito.

Buscar la unidad: aceptarnos como somos.

La idea de vivir el momento y hacer que estas ideas se conviertan en realidad.

II.

El odio entre los hombres es un alimento para las desgracias del mundo. La solución es responder con amor al odio. Al que ofende, escuchar y responder con amor, o con silencio.

Un pensamiento poderoso para un mundo mejor.

¿Cómo crees que podemos empezar a aplicar esto en nuestra vida diaria? Ahí está el desafío. Empezar con pequeños actos, como escuchar sin interrumpir, sonreír a alguien que no conoces, o simplemente no responder a un comentario hiriente. La práctica hace la diferencia.

¿Qué pequeño acto de amor o compasión podrías hacer hoy?

III.

Una nueva consciencia: darse cuenta de que los demás, con sus defectos, también están buscando su camino. Muchos creen que los demás son perfectos y se refugian en el licor y las drogas para escapar, pero en realidad somos unos pobres mortales que necesitamos ayuda.  Creerse un 10 cuando en realidad no somos nada, solo seres humanos en busca de compasión.

IV.

Una urna de cristal sobre un armario, un santuario donde uno pueda refugiarse. Al cerrarse la puerta, el mundo externo se desvanece y solo queda la paz y el amor.

  • Esencias florales que llenan el aire de calma y serenidad.
  • Lectura medicinal.
  • Música suave y sagrada que eleva el espíritu.
  • Un espacio hermético, protegido de la tormenta, donde solo estás tú y la divinidad.

Cuando la tristeza o la depresión lleguen, cierra los ojos, abre la puerta y entra en este refugio sagrado. Deja que la paz y el amor te envuelvan, y recuerda que siempre estás protegido.

V.

Como dice un antiguo aforismo budista: “Es preferible un minuto de silencio que mil palabras dichas desde el cansancio.” Nos afanamos en un sinfín de actividades, problemas y el caos diario, sin darnos cuenta de que la mayoría de nuestros pensamientos son transitorios. A pesar de esto, nos aterra desapegarnos de ellos, temiendo ser etiquetados como indiferentes o ser rechazados por una sociedad que, irónicamente, se jacta de celebrar la diferencia.

La verdadera libertad no está en la cantidad de palabras que pronunciamos, sino en la tranquilidad que encontramos al dejar que nuestros pensamientos pasen, sin la necesidad de reaccionar. El silencio nos permite, en última instancia, abrazar nuestra propia voz interior.

VI.

Hacer del obstáculo el camino. Perseverar contra la corriente, contra el aislamiento y contra el miedo. Incluso si el precio es la vida misma, la meta es la fidelidad al propio sendero. Perseverar es el acto supremo de vivir.everar es el acto supremo de vivir.