Regreso a clases

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           POR: JAIME HUMBERTO RAMÍREZ CADAVID    

Después del receso escolar de Semana Santa el 21 de abril iniciamos otro ciclo o periodo en nuestra agenda escolar 2025.

Con respecto a este nuevo periodo de regreso a clases, es bueno evaluar y preguntarnos los logros adquiridos hasta el momento en nuestro sistema educativo y continuar con el diálogo permanente pedagógico como factor clave para promover desde la gestión educativa (PEI), un modelo y enfoque que se orienten hacia el arte de enseñar a través de la pedagogía consciente ” EDUCAR PARA SENTIR, SENTIR PARA EDUCAR”.

Hasta el momento el escenario escolar continúa arrojando resultados donde prima el culto a la “tecnocracia educativa”, con nuevos esquemas de ciencia, tecnología y conocimientos básicos, lo que difiere y no se sincroniza con el concepto de CALIDAD EDUCATIVA. En Colombia el concepto de calidad educativa se refiere a la formación que desarrolla en los estudiantes competencias de aprendizaje, personales y sociales, que les permite actuar de manera democrática, pacífica e incluyente en la sociedad. Se trata de un proceso que busca el desarrollo integral de los individuos, no solo en lo académico, sino también en lo social, emocional y ético.

La calidad educativa debe de ser un acontecimiento pedagógico de “APRENDER A APRENDER” significa desarrollar la capacidad de reflexionar sobre el propio proceso de aprendizaje, identificar las estrategias más efectivas, y regular el propio aprendizaje para lograr una mayor autonomía y eficacia. Implica ser consciente de cómo se aprende, analizar las fortalezas y debilidades, y adaptarse a diferentes contextos y situaciones.

Para contextualizar un poco sobre el tema, partamos con una pregunta pedagógica reflexiva: ¿estamos haciendo bien la ruta con los procesos y escuelas de calidad educativa?

Lo recomendable sería iniciar, en cómo podemos transformar y mejorar la educación con proyectos que conecten con la vida y la realidad del estudiante, la visión de una educación que no solo se centre en lo que los alumnos saben, sino en lo que puedan hacer con su conocimiento, es un nuevo mundo el que tenemos para transformar nuestro mundo humano con propuestas educativas pertinentes.

La escuela y el aula son la radiografía de una sociedad que se enfrenta a cambios constantes y retos globales, la educación está llamada a reinventarse, requerimos formar ciudadanos proactivos para democracias decadentes, que sean solventes en el mundo digital con alta autoestima, un buen equilibrio socioemocional, solidarios, sensibles al medio ambiente y al prójimo vulnerable.

” Si queremos un cambio real en el mundo, hay que cambiar los rituales escolares”.

El verdadero significado del hacer institucional educativo es potenciar el desarrollo integral y gradual de sus estudiantes preparándose para la vida, es cuestión de humanidad el querer tratar y mejorar el concepto de calidad educativa, debemos fortalecer el concepto para una educación pertinente con EFICIENCIA Y EFICACIA.

EFICIENCIA: significa hacer bien las cosas,

EFICACIA: es hacer las cosas que hay que hacer. Estos dos conceptos reflejan la esencia del pensamiento de la educación: la clave entre optimizar el uso de los recursos y enfocarse en alcanzar los objetivos correctos.

Es un llamado a reflexionar sobre cómo abordamos nuestras tareas diarias, del hacer institucional tanto en lo personal, como en lo profesional, nos enseñan a pensar, priorizar lo importante y a buscar entre eficiencia y eficacia.

Para finalizar, no permitamos que el norte o el horizonte institucional se conviertan en un conjunto de rituales escolares cotidianos del día a día, que solo producen actividades sin resultados de impacto significativo para el mejoramiento de la calidad educativa. (Plan de mejoramiento institucional).

Es necesario abrir los caminos hacia una educación crítica, emancipadora, justa, para transformar y construir nuevas alternativas pedagógicas que rompan con lo naturalizado.