El Colombiano, que nunca niega el cariño a Fico, tituló: “¡Vergüenza! Violencia empañó la final de Copa: batalla entre hinchas en el Atanasio dañó la premiación de Nacional”.
Por Iván de J. Guzmán López
Lo acontecido en el Estadio Atanasio Girardot, máximo escenario deportivo de nuestra querida ciudad de Medellín, en la noche del 17 de diciembre de 2025, en el marco del partido para definir el campeón de la denominada Copa Bet Play, entre el Deportivo Independiente Medellín y el Atlético Nacional, ambos cuadros de la ciudad, fue un asunto horroroso, muy al estilo de la primera línea que llevó a Petro al poder.
La batalla -dentro y fuera del estadio- fue tan hórrida y vergonzosa para la imagen de la ciudad, de las barras, de ambos equipos y de la misma alcaldía de Medellín, que arrancó titulares, páginas y comentarios preocupantes en medios escritos, radiales y televisivos: el periódico El Colombiano, que nunca niega el cariño a Fico, tituló:
“¡Vergüenza! Violencia empañó la final de Copa: batalla entre hinchas en el Atanasio dañó la premiación de Nacional”.
Y en desarrollo del titular, en su edición del jueves 18 de diciembre, dice:
“Los actos vandálicos impidieron la premiación de Nacional, que una hora después pudo levantar el trofeo en un estadio vacío. Los desmanes no solo fueron en el estadio, también se trasladaron a los alrededores del escenario. El alcalde rechazó lo sucedido y aseguró que los responsables, asumirán las consecuencias”.
Las palabras perentorias del alcalde de la ciudad, fueron:
“No vamos a permitir que unos pocos dañen lo que es de todos”.
Finalizando el texto informativo, el citado diario, ahora en manos del empresario antioqueño Manuel Santiago Mejía, continúa:
…“Y mientras eran evacuados (los hinchas), los desmanes se trasladaron a los alrededores del estadio. De hecho, periodistas y equipos de transmisión de los medios de comunicación fueron agredidos. La periodista del canal Telemedellín María Camila Vergara, fue increpada por un seguidor cuando realizaba una transmisión en vivo.En el video, que circula en redes sociales, se le escucha a uno (sic) decirle a la periodista: “Apaga o se la daño, apaga o se la daño”.
Con estos desmanes, Medellín ve cómo su estrategia de “Fútbol en Paz”, fracasa; y la culpa no es solo de los “desadaptados” que “acabaron con una final que a todas luces prometía ser una fiesta”. Desadaptados estos, que son los mismos de hace 20, 10, un año, 3 días. También es culpable la alcaldía que no ha tomado medidas para que el orden público en la ciudad no sea alterado por un espectáculo que, aunque no es oficial, si tiene connotación de ciudad, departamento y país; culpables quienes dejaron ingresar al estadio toda clase de “hinchas” cargados de elementos propios para una guerra, culpables las barras y culpable quienes permiten que las barras sean los responsables de buena parte de la seguridad. Las promesas oficiales (de años atrás) de no permitir el ingreso de indeseables y medidas biométricas, entre otras “cañas”, se quedaron en eso; en promesas, y la imagen de Medellín y de su alcaldía, se degrada así porque la trifulca fue sonora, con heridos y de cubrimiento mundial en redes sociales y televisión. Adicional, la manifestación general es que la alcaldía no ha hecho lo suficiente en materia de seguridad en el estadio y de limpieza para la ciudad, porque el Centro y buena cantidad de sus barrios, incluyendo El Poblado, todavía huelen a caca, a Quintero, a basura, a ocupación insoportable del espacio público y a delincuencia.
Ante toda esta violencia que causó terror y dejó más de 60 lesionados -incluyendo a varios policías-, el programa Mañanas Blu, de Blu Radio, que muy bien dirige el amigo Néstor Morales, contactó telefónicamente al secretario de gobierno de Medellín, el joven Manuel Villa, para que de cara al país explicara adecuadamente lo sucedido y contara cuáles son las medidas para que este desastre no vuelva a ocurrir en el Atanasio y en la ciudad.
Desafortunadamente, el señor Manuel Villa se enredó en una rara jerigonza político-administrativa, plagada de leguleyadas y advertencias a “Raimundo y todo el mundo”, en el sentido de que van a judicializar a todos los actores de la jornada que dejó a la ciudad en las mismas historias de terror de hace 20 años y en el mismo escenario.
Ante la pregunta del colega Morales de cuántos vándalos habían sido detenidos, el citado secretario de gobierno adujo que todavía ninguno porque “no habían sido capturados en flagrancia”. El periodista insistió en que la flagrancia era evidente ante las imágenes televisivas y en redes de furibundos pateando a hinchas tirados en el piso de las tribunas, a lo que el secretario insistió en que “serán judicializados”. En suma, ninguno detenido y la promesa a los miles de oyentes de Mañanas Blu, de judicializar… El mensaje fue claro: los agresores siguen y – seguro- seguirán en libertad.
Para terminar de hacer el oso, el secretario de Fico, a la pregunta de cómo es que en las distintas puertas de entrada al estadio permitieron el ingreso de pólvora, cuchillos, machetes y alucinógenos, el secretario respondió que la seguridad era responsabilidad de las barras. ¡Inaudito!
Las incoherencias continuaron y la entrevista terminó con la pregunta suspicaz y llena de decepción del equipo del colega Morales: “¿ y dónde está el alcalde Fico?” A lo que el secretario Manuel Villa, contestó ingenuamente, sin entender el trasfondo: “aquí en Medellín”.
Ahora vendrán los perjuicios para Nacional y Medellín con sanciones torpes como tribunas cerradas, multas, partidos a puerta cerrada y hasta cierre del estadio para los equipos de Medellín; mientras tanto, cada que los violentos decidan sembrar el caos y el terror, lo harán, porque, según recordaron los periodistas de Blu Radio, no es la primera vez que ocurre lo mismo y la alcaldía promete lo mismo: judicializar a los violentos, no permitir la entrada a los violentos vestidos de hinchas al estadio, ¡pero nada!. Sigue la misma historia… y los cacareados programas de paz y diálogo con las barras, para nada sirven; mientras tanto, la izquierda y los malquerientes de Fico y de la ciudad, se frotan las manos ante un secretario que se enreda en su palabrería y hace quedar muy mal a Medellín y a su alcalde.
Esperemos que los violentos, verdaderamente, no sigan “dañando lo que es de todos”. “No lo permitiremos” asegura el alcalde.
Esperemos que para el año entrante la ciudad y el país futbolero no tengan que preguntarse:
¿Quién manda en el Estadio Atanasio Girardot?
Feliz Navidad para mis lectores y amigos, y mi deseo por un mejor 2026 en comparación con este 2025, que ya termina, dejando atrás una estela de violencia y corrupción.

