ANDES EXIGE CLARIDAD Y RESPETO
Por: LUIS CARLOS GAVIRIA ECHAVARRÍA
En los últimos días, los andinos hemos sido testigos de una serie de afirmaciones provenientes de la Secretaría de Infraestructura del Departamento que, lejos de aclarar las dudas sobre la posible localización de una cárcel en los terrenos de La Granja y sobre el futuro del Ecoparque Mario Aramburo, han generado aún más inquietud.
Durante la sesión del Concejo Municipal, el doctor Luis Horacio Gallón Arango —secretario de Infraestructura— desestimó las legítimas preocupaciones de los ciudadanos y del Concejo señalando que no quería caer en “discusiones vicentinas”. A todas luces, se trata de una expresión desatinada, equivocada y fuera de contexto: no estamos frente a discusiones menores, ni caprichos, ni debates estériles. Estamos hablando de patrimonio público, de nuestro territorio, de nuestra universidad, de nuestras fuentes de agua y del futuro social y ambiental de Andes.
Cuando un funcionario público recurre a expresiones despectivas o paternalistas para restar importancia a los cuestionamientos de la comunidad, no solo muestra poca prudencia institucional, sino que deja claro que el debate democrático le incomoda. Y en una democracia, incomodarse es parte del deber.
Pero lo más preocupante no es el tono, sino la posdata que el propio Secretario incluyó en su comunicación:
“Desde mi Secretaría estamos buscando que Comfenalco pueda devolver el Ecoparque, pues hoy es necesaria la adecuación y mejoramiento del aeropuerto. Interés total de la Gobernación es que cada subregión tenga un aeropuerto comercial. Andes se lo merece y lo necesita”.
Esta revelación, hecha casi como un comentario accesorio, abre interrogantes de fondo que nadie en Andes puede pasar por alto:
- ¿Está enterada la comunidad de que se pretende modificar el convenio con Comfenalco para que salga del Ecoparque Mario Aramburo?
- ¿Es cierto que se quiere convertir nuevamente ese espacio en aeropuerto?
- ¿Dónde están los estudios técnicos, ambientales, jurídicos y financieros que soportan esa decisión?
- ¿El PBOT y el Plan de Desarrollo contemplan una obra de ese tamaño?
- Y la pregunta más elemental: ¿de quién son realmente esos predios?
Lo mínimo que debe ofrecer un funcionario público es claridad. Lo mínimo que debe exigir un pueblo es respeto por los procedimientos, transparencia en las decisiones y participación real.
Por eso, cuando el Secretario compara decisiones pasadas con la situación actual —“¿dónde estaban cuando…?”— incurre en un intento de trivializar el debate y desviar la atención. Es una táctica retórica conocida: en lugar de responder con hechos, se responde atacando la memoria o la coherencia de la ciudadanía. Esa no es la altura que Andes merece.
La defensa del territorio no es oportunista ni antojadiza. Está enraizada en una realidad que ya conocemos: el agua escasea en Buenos Aires, las mejores tierras productivas de Tapartó y Buenos Aires fueron destinadas para vivienda campestre en el PBOT anterior, los bosques de Ítaca, La Selva, La Secreta y El Silencio han sido intervenidos, y varias familias de La Solita aún sufren las consecuencias de decisiones improvisadas.
Por eso, frente a nuevas decisiones —una cárcel en La Granja, un aeropuerto en el Ecoparque, modificaciones no socializadas del uso del suelo— la comunidad tiene el derecho y el deber de preguntar. Y el Gobierno Departamental tiene la obligación de responder con documentos, no con regaños.
En Andes, estos no son “debates vicentinos” ni discusiones bizantinas; son debates vitales. Se trata de proteger la Universidad de Antioquia, la tierra, el agua y el patrimonio que generaciones enteras han construido.
Nada se le está pidiendo al Departamento que no sea básico en una democracia: transparencia, participación y respeto por los procesos establecidos.
Hasta que no tengamos estudios, documentos, convenios y justificaciones claras, toda decisión que se anuncie —sea cárcel, aeropuerto o reconfiguración del Ecoparque— será vista con preocupación, porque la opacidad genera desconfianza y la desconfianza mina la legitimidad.
Andes no está diciendo “no” al progreso. Andes está diciendo algo mucho más sensato: queremos saber la verdad y queremos decidir con la información completa sobre la mesa.
Ese es el verdadero debate. Lo demás, sí, son discusiones menores.
