Por Iván de J. Guzmán López

La página web del Metro de Medellín, presenta al hoy Secretario de Movilidad de nuestra ciudad, Mateo González Benítez, con palabras que lo elogian (sin ahorro de adjetivos) como persona, como ciudadano y como servidor público. A esto, y a su capacidad técnica (que, estoy seguro, la tiene), debo asumir el motivo por el cual el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga, lo ha nombrado  Secretario de Movilidad de nuestra querida ciudad, hoy en etapa de recuperación, pues es del conocimiento de todos que Daniel Quintero la dejó en cuidados intensivos y ahora es señalado (por el alcalde Fico, en persona) de increíbles casos de corrupción, explicados en detalle el pasado 4 de marzo de 2024. Ese día, Fico presentó 501 hallazgos de presunta corrupción que han venido documentándose entre 2020 y 2023, “en un panorama que apenas podría ser la punta del iceberg”, especialmente en el seno de dependencias como EPM, Área Metropolitana, la Secretaría de Suministros y Servicios, TeleMedellín, Inder, Secretaría de Educación Municipal, y (triste e increíble, para quienes valoramos la educación y el apoyo a los más pobres) la Agencia de Educación Superior de Medellín, Sapiencia.

Dice la citada web, del secretario González Benítez:

“Se caracteriza por ser una persona con un gran liderazgo y capacidad analítica que orienta para alcanzar los logros de sus equipos de trabajo. Siempre conservando una actitud amable, respetuosa y responsable, como pilares fundamentales en la búsqueda de la excelencia”.

Apelando a estas virtudes y a la tarea de nuestro querido alcalde Fico (quien hace poco me mostró la ruta de los hallazgos arriba mencionados y el camino que tienen hacia la Fiscalía, la Contraloría y las decenas de “ías” de este país), paso a denunciar lo siguiente, a mis ojos, cosa insólita y hasta sospechosa:

Hoy, domingo 19 de mayo (fecha en que proso esta denuncia), a las 10: 55 am, recibo un mensaje con algo de alarma, donde me informan que en ese instante se presentaron al gimnasio Athletic Gym, en el barrio El Poblado, sector Manila, un contingente de 10 (¡10!) agentes del Tránsito, y sin formula de juicio procedieron a pedir documentación y a “partir” carros y motos, que tradicionalmente parquean allí, respetando los espacios de tránsito de personas. Me cuentan que en ese momento (10:50 am, exactamente), en el gimnasio, habían unas 50 personas. La fiesta del comparendo fue para más o menos 18 motos (de jóvenes) y 7 carros, pertenecientes a usuarios adultos. Es decir, ¡comparando para la mitad de los usuarios presentes!

Al visitar el citado gimnasio, sus empleados e instructores me informan que ni ellos se escaparon, que jamás habían venido en domingo y menos un destacamento inusual de 10 agentes. Cuentan que son los mismos agentes de Movilidad, que van en semana hasta 3 y 4 veces, sólo que no tantos a la vez. Dice un usuario que a la hora de argumentarles que “van a demandar”, los agentes ripostan con palabras que rayan en abuso y burla: “peor para ustedes, porque les cobran más”.

También me cuentan los servidores de dicho gimnasio, que el problema empezó hace un año, pues la empresa tenía un contrato con uno de los parqueaderos privados de la zona y que, al cambiar de dueño, pretendió un pago excesivo. A hoy, un año después, las visitas de los agentes de Movilidad de Medellín, son reiterativas y ahora “madrugaron”, lo hicieron tempranito, el domingo de Pentecostés.

Me parece que este problema, que agrega violencia a la ciudad, debe ser tenido en cuenta por el señor bien calificado Secretario de Movilidad, Mateo González Benítez, y, apelando a los calificativos a su haber arriba enumerados, consideró debe generar un proceso de investigación sobre el proceder de los agentes, pues, esa “toma” masiva de un espacio donde hacen deporte 2.995 personas afiliadas; y, especialmente, el 80%  jóvenes, que le sacan el cuerpo a las drogas, a las bandas y seguro a la corrupción mencionada en el primer párrafo, no es una muestra de tolerancia, búsqueda de alternativas y tranquilidad para la ciudad y para El Poblado, en especial, ya aterrorizado con lo que sabemos, hacen los “turistas” que llegan por montones, ya sean de chanclas o de billetera en mano, previa concertación con los empresarios del sexo, la droga y el abuso de menores.

Esa tropa de 10 agentes de Movilidad, con toda su parafernalia, señor secretario, señor alcalde, deberían estar haciendo operativos en la Calle Maracaibo, invadida en aceras y medio carril, por carros y motos, desde Bolívar hasta el emblemático y único espacio para mostrar en el centro, la Avenida Junín. O la propia Junín, convertida en parqueadero de motos y comercio ilegal, sin que el espacio público, la policía o la misma Secretaría de Movilidad, hagan algo. O en La Playa, con parqueos hasta en las aceras, O las vías peatonales y de aire limpio, señor alcalde, que usted muy bien las conoce, como  de la calle 48, sector conocido como Pichincha, entre las carreras 44 y 45, justamente la puerta de acceso al Distrito Cultural y Ambiental de San Ignacio; o Sucre, el pasaje La Bastilla, el pasaje San José (convertido en muladar)…De espacios peatonales en los barrios populares u otras comunas, ¡ni hablar!

Alcalde: recuperar el tejido social de Medellín, las oportunidades para los jóvenes, la convivencia, el respeto absoluto de las instituciones y entidades del orden municipal para con los ciudadanos, no es negociable. La corrupción no se puede tolerar; y su trabajo, empezando por poner a buen recaudo a quienes se robaron a Medellín, debe apuntar a purgar las instituciones y ponerlas efectivamente al servicio de la comunidad.       

Por lo pronto, señor alcalde, señor secretario de Movilidad, señores concejales, yo pregunto:

¿Las secretarías de la ciudad sí están trabajando para los ciudadanos? ¿Los corruptos del cuatrienio anterior, ya están detectados y en las carpetas de la ías, o siguen engordando y dañando la ciudad y su administración?

En este caso puntual, señor alcalde, pido que se investigue y se determinen posibles abusos u otras conductas que burlen el código penal o estén en contravía de sus órdenes de combatir al delincuente.

Ante esta queja específica, y otras que no digo ahora, pregunto: la Secretaría de Movilidad de Medellín, ¿sí está trabajando para los ciudadanos?