Incoherencias monumentales

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Por Iván de J. Guzmán López

El 16 de marzo de 2021, a las 6:27 minutos de la mañana, el senador Gustavo Petro Urrego, opositor virulento al gobierno de Iván Duque Márquez, trinaba:

“La compra de aviones en medio de una crisis como la que vivimos, es el máximo grado de irresponsabilidad de un gobernante. No entiendo un país que pueda aplaudir que no se usen los recursos para salvar la vida y en cambio si en instrumentos para bombardear niños”.

El 22 de junio de 2022, siendo las 5:05 p.m., el electo presidente Petro, seguía pensando que no era correcto comprar aviones, y le dijo a Duque, en un mensaje X, que: “Todo avión que se compre para instituciones públicas en estas semanas, se vuelve a vender. Le solicito al presidente Duque suspender esas compras”.

Hoy, a escasos 6 meses largos para entregar la presidencia de Colombia, con un déficit presupuestal enorme, nombrando a diestra y siniestra gestores de paz y sosteniendo contra viento y marea la fábula de la paz total, el presidente Gustavo Petro lanza la bomba de compra de aviones Gripen a Suecia (tierra en donde se pasea su esposa, ahora como reina separada pero no divorciada legalmente) y el rechazo oficial a los F-16, ofrecidos por el socio natural de Colombia, los Estados Unidos.

Lo que se sabe es que los 17 aviones del país nórdico, Saab 39 Gripen E/F, les costaron a Colombia 16.5 billones de pesos, un cálculo de casi un billón más por los aviones que pedía la empresa norteamericana, según denuncias de algunos periódicos.

 “Además de los presuntos sobrecostos –dice el periódico El Colombiano en su edición de hoy domingo 30 de noviembre de 2025-, hay todo tipo de cuestionamientos sobre la oferta de Saab a Colombia comparada con la de otros países como Tailandia que terminó pagando 55% menos que el Gobierno Petro con las mismas condiciones”.

Y prosigue el citado diario: “Eran aviones de segunda mano”. Es la frase recurrente que ha escrito el presidente Gustavo Petro a través de su cuenta de X al responder a los cuestionamientos sobre por qué se decidió por los aviones Gripen y no por los F-16 americanos con una mejor oferta, según reveló el periodista y columnista de este diario Melquisdec Torres”.

Para más revuelo e incoherencias respecto a las declaraciones del entonces inquisidor senador Petro contra el gobierno del presidente Iván Duque, advierte el diario:

“El contrato de los aviones suecos no se conoce por decisión del Ministerio de Defensa, lo que aumenta la suspicacia. De hecho, esta semana la Contraloría empezó un proceso de vigilancia y le exigió al jefe de esa cartera, el general (r) Pedro Sánchez, que entregue los detalles contractuales de la que se considera la inversión militar más grande en este siglo”.

Por simple coincidencia del destino (como dice alguna canción ranchera mejicana), “la Defensoría del Pueblo de Colombia denunció el pasado sábado 15 de noviembre la masacre de siete niños reclutados por guerrillas en el bombardeo más letal ordenado por el presidente Gustavo Petro, en una región amazónica del sur de país”.

Cómo entender la incoherencia entre el Petro senador, que trina:

 “La compra de aviones en medio de una crisis como la que vivimos, es el máximo grado de irresponsabilidad de un gobernante. No entiendo un país que pueda aplaudir que no se usen los recursos para salvar la vida y en cambio si en instrumentos para bombardear niños”.

Y un Petro presidente que, a escasos 6 meses de salir del poder, luego de un bombardeo donde mueren siete niños, justifica la compra de aviones suecos a un costo de 16.5 billones de pesos, y de sobremesa (como decimos en Antioquia), a un cálculo de casi un billón más por los aviones que pedía la empresa norteamericana.

Thomas Jefferson, el tercer presidente en la historia de Los Estados Unidos de América, considerado uno de los padres fundadores de la nación y principal autor de la Declaración de  Independencia, escribió:

 “¿Quieres saber quién eres? No preguntes. ¡Actúa! La acción delineará y definirá quién eres”.

Ante semejantes incoherencias, cabe preguntarse:

Realmente, ¿Quién es Petro?