Una manera de generar un buen clima es tener en clase puntuales dosis de humor, u ofrecer incentivos.  Pero lo importante es que ese humor en momentos puntuales no se utilice sólo para llamar la atención de los alumnos, sino en la relación con la tarea en cuestión que se esté haciendo en clase.  Es decir, que la misma actividad que los alumnos estén realizando en ese momento puedan realizarla con una emoción positiva, porque eso les motivará a seguir practicándola.

POR: LUIS FERNANDO PÉREZ ROJAS

ACTITUDES ÉTICAS DEL PROFESOR CONSIGO MISMO Y CON LOS ALUMNOS

El libro “Ética del Humor” de Emilio Martínez Navarro, nos ofrece un mapa muy detallado de los diversos aspectos que hay que contemplar en la ética de la profesión docente.  Resultan especialmente destacables las actitudes que debe tener el profesor con los diversos afectados: Consigo mismo, sus alumnos, el centro educativo, los compañeros, los padres de los alumnos y la comunidad local.  Aquí destacaré algunas actitudes que me permiten señalar lo que afirma el autor y que en nuestra experiencia docente nos permite afirmar.

  1. ACTITUDES DEL PROFESOR HACIA SÍ MISMO.

Es éticamente razonable que el profesor adopte una actitud de adhesión crítica a su propia cosmovisión particular, sin pretender ocultarla ante sus alumnos, pero evitando en lo posible cualquier amago de imposición de la misma, puesto que, de lo contrario, caería en el adoctrinamiento.  Esto se traduce en abordar abiertamente todas las opciones enfrentadas en las diversas cuestiones que se plantean, exponiendo lo más objetivamente posible los argumentos a favor y en contra de cada opción, y sin imponer la opción preferida por el profesor.

Particularmente, defiendo que el buen humor es un elemento importante en esta tarea, pues ayuda a evitar el adoctrinamiento.

  1. ACTITUDES DEL PROFESOR HACIA LOS ALUMNOS.Actitud de servicio y cooperación con el alumno. El alumno no es un receptor pasivo, sino un agente activo al que hay que asistir en su aprendizaje hasta que se baste por sí mismo.Desigualdad fáctica, pero igualdad moral. Tratarle como si ya fuese maduro, autónomo y educado, porque de este modo puede ir interiorizando una imagen positiva de sí mismo.Respetar al alumno significa no dañarle injustificadamente y, al mismo tiempo, ayudarle positivamente y de buena fe a que alcance las metas razonables que ha adoptado como propias.Cuidado y solicitud. El profesor ha de buscar la atención individualizada, la actitud de acogida y la empatía con el alumno, pues de otro modo será muy difícil que el estudiante reaccione ante la enseñanza con un aprendizaje eficaz y completo.

Pienso, desde mi experiencia personal, que el buen humor fomenta todas estas actividades.

  1. ACTITUDES DEL PROFESOR HACIA LOS ALUMNOS COMO GRUPO. Es preciso que el grupo sienta que el profesor está sinceramente interesado en conocerlos y que se compromete a respetarlos como personas, así como a procurar que nadie se sienta menospreciado ni excluido.Buen entrenador. Proponerse sacar lo mejor de cada uno.  Creer en la capacidad de superación de todos y cada uno de sus alumnos.  Por ello será exigente académicamente, pero también amable, comprensivo, paciente y estimulante.Estimulación de la colaboración entre todos ellos. Se trata de crear en el aula una pequeña comunidad de búsqueda o comunidad de investigadores.  El profesor ha de asumir entonces el papel de director, encargado de poner los medios para que todos puedan aprender de las fuentes habituales (libros y demás medios disponibles) y también los unos de los otros, mediante el apoyo mutuo y la participación activa en el gran grupo y en pequeños grupos.  Es importante entonces que tanto el profesor como los alumnos tengan una actitud de apertura a los otros, de predisposición al diálogo y a compartir experiencias e inquietudes.

Nuevamente, entiendo que el buen humor fomentaría estas actitudes positivas en el aula y harían de los profesionales de la educación, hombres y mujeres, educadores capaces de expresar su visión ética y alegre de la actividad docente como referentes significativos al servicio de la educación.

LUIS FERNANDO PÉREZ ROJAS                   Medellín, mayo 31 de 2024