POR: LUIS CARLOS GAVIRIA ECHAVARRIA

Desde hace años, las Empresas Públicas de Andes han sido un bastión de eficiencia y compromiso hacia la comunidad. Sin embargo, lamentablemente, nos vemos hoy en la necesidad de alzar nuestra voz ante una serie de abusos y malas decisiones administrativas que amenazan con socavar todo lo que tanto nos ha costado construir.

En los últimos meses, hemos sido testigos de una preocupante transformación en la gestión de nuestros sistemas de acueducto, alcantarillado y aseo. Lo que alguna vez fue un ejemplo de eficacia y compromiso, se ve ahora amenazado por decisiones arbitrarias que desprecian la experiencia y el compromiso de nuestros trabajadores más dedicados.

La reciente ola de despidos injustificados de trabajadores experimentados es un claro ejemplo de esta preocupante tendencia. Trabajadores que no solo han acumulado años de experiencia, sino que también han sido el pilar fundamental para mantener la continuidad y la calidad de nuestros servicios de agua potable y tratamiento de aguas residuales. Estos despidos no solo afectan a las familias de estos trabajadores, sino que representan un golpe directo a la estabilidad laboral y operativa de nuestras empresas públicas.

Detrás de estas decisiones, me permito observar una agenda motivada más por intereses políticos mezquinos que por el genuino interés en el bienestar y la eficiencia de nuestras empresas públicas. El afán por colocar personal sin la debida experiencia ni preparación en roles clave de la administración solo puede conducir a una disminución en la calidad del servicio y a un desgaste en la confianza de los ciudadanos hacia nuestras instituciones.

Nos negamos a permanecer en silencio ante estas prácticas cuestionables. Hago un llamado enérgico a la ciudadanía en general y a nuestros usuarios en particular para que se unan a nosotros en la defensa de la integridad económica y operativa de nuestras Empresas Públicas de Andes. Es crucial que todos nosotros nos unamos para detener esta ola de decisiones irresponsables que ponen en riesgo lo que debería ser un patrimonio común y una fuente de orgullo para nuestra comunidad.

No podemos permitir que los intereses cortoplacistas de unos pocos prevalezcan sobre el bienestar colectivo. Exigimos transparencia, responsabilidad y un retorno a los principios que durante tanto tiempo han guiado la gestión exitosa de nuestras empresas públicas.

Continuaré denunciando cualquier forma de mal manejo administrativo y estaré vigilante ante cualquier intento de socavar el buen funcionamiento de nuestras instituciones públicas. Mi compromiso y el de toda la comunidad andina, es con la verdad y con la defensa de lo que pertenece a todos los andinos.

Juntos podemos hacer la diferencia. Es hora de proteger y preservar la joya de la corona de los andinos: nuestras Empresas Públicas de Andes.

¡Defendamos lo nuestro, unidos por un futuro mejor para todos!