“DEFENDER EL PBOT ES DEFENDER A ANDES

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LA COMUNIDAD NO PUEDE GUARDAR SILENCIO”

Por eso, la comunidad no puede permanecer callada.

Por: LUIS CARLOS GAVIRIA ECHAVARRÍA

Ante el desafuero que representa la convocatoria a sesiones extraordinarias del Concejo Municipal de Andes para modificar el recién aprobado PBOT —un acto a todas luces ilegal y carente de sustento social—, ha surgido una voz valiente que pone los puntos sobre las íes: la del concejal Sebastián Galeano pareja.

Su comunicación, dirigida al presidente del Concejo, Juan Camilo Restrepo Carvajal, desenmascara con argumentos sólidos lo que muchos ciudadanos ya perciben: que se ha querido forzar la legalidad para legitimar un proyecto carcelario que contraviene el espíritu y la letra del Plan Básico de Ordenamiento Territorial.

Galeano Pareja, reconoce que el propio presidente del Concejo ha terminado aceptando la inviabilidad técnica del predio, pero lo cuestiona por hacerlo tarde, cuando ya el daño institucional está hecho y la ciudadanía ha debido salir a reclamar lo que las autoridades callaron. Su carta es un llamado a la coherencia, a la dignidad y a la defensa del territorio.

El silencio de la Alcaldía y de la bancada de gobierno no puede interpretarse como prudencia, sino como complicidad pasiva. Se han permitido estudios, inversiones y actuaciones administrativas sobre un terreno declarado de desarrollo restringido, a escasos metros de instituciones educativas que representan el futuro del municipio: la Universidad de Antioquia, Seccional Suroeste, y la Granja de la I.E. Juan de Dios Uribe.

Modificar el PBOT para legalizar una irregularidad es un atropello a la autonomía municipal y una burla a la participación ciudadana. La Ley 388 es clara: el ordenamiento territorial no se cambia a capricho político ni bajo presión de intereses externos.

Por eso, la comunidad no puede permanecer callada. Si la Presidencia del Concejo insiste en realizar la sesión en un espacio reducido, ajeno a la deliberación pública, desde las barras debe levantarse una voz firme y pacífica de oposición, exigiendo que la reunión se traslade a un espacio amplio, participativo y transparente.

Y más aún: Andes merece un Cabildo Abierto, como lo establece la Ley 134 de 1994, para que la comunidad tenga la palabra, para que se escuche al campesino, al estudiante, al maestro, al ciudadano de a pie. Porque cuando se trata de alterar el futuro del municipio, no basta una sesión exprés; se requiere democracia directa y respeto por el pueblo.

Defender el PBOT no es un acto de rebeldía: es un deber ciudadano. Es proteger la tierra, el agua, la educación y el futuro. Andes no puede ser territorio de imposiciones; Andes es de su gente, y su gente tiene derecho a decidir.