Pedro Juan González Carvajal

En el entendido de que a medida que pasan los años uno se vuelve más susceptible e incluso intolerante y siendo respetuoso de la forma de ser de cada una de las personas, existen algunos aspectos o comportamientos individuales que a mí personalmente me incomodan, lo cual no quiere decir que por esto tenga que ser catalogado como intolerante.

Es más, el poder coexistir con personas cuyo comportamiento a veces deja mucho que desear, es una muestra palmaria de verdadera tolerancia o de estoica resignación.

Veamos algunos ejemplos:

No me gustan las personas incumplidas.

No me gustan aquellas personas que sin saber alrededor de un tema o cuando se les hace alguna pregunta y no saben la respuesta, muy olímpicamente responden cualquier cosa.

No me gustan las personas que interrumpen abruptamente una conversación o un diálogo, sin respetar el uso de la palabra del interlocutor de turno.

No me gustan las personas que ante la falta de argumentos asumen posiciones defensivas, alzan la voz y a veces hasta se ponen groseras.

No me gustan las personas que siempre están de acuerdo, que se escudan en lo políticamente correcto, que están llenas de lugares comunes, que pasan de agache y que jamás se comprometen con una postura o posición propia.

No me gustan las personas que utilizan la mentira como sistema.

No me gustan las personas que al hablar no miran de frente.

No me gustan las personas que se van por las ramas.

No me gustan las personas que monopolizan la palabra.

No me gustan las personas que dan explicaciones sin pedírselas.

No me gustan las personas que tratan de resolver el problema que no es.

No me gustan las personas arribistas.

No me gustan las personas SNOB.

No me gustan las personas que cuando corresponde no dicen POR FAVOR, ME REPITE POR FAVOR, NO SÉ o DISCÚLPEME. 

No me gustan las personas a las que hay que empujar para que hagan algo.

No me gustan las personas irrespetuosas.

No me gustan las personas desleales.

No me gustan las personas que cuchichean o no ponen atención en una reunión.

No me gustan las personas desordenadas en cualquier aspecto.

No me gustan las personas que no saben escuchar.

No me gustan las personas que tratan mal a los animales.

No me gustan las personas que abusan de cualquier tipo de poder y someten y humillan a otras personas.

No me gustan las personas con malos modales.

No me gustan las personas que no tienen sentido del humor.

No me gustan las personas que no tienen sanas ambiciones.

No me gustan las personas vulgares.

No me gustan las personas fundamentalistas en cualquier aspecto.

No me gustan las personas ignorantes o desinformadas o pobres de espíritu.

No me gustan las personas incultas.

No me gustan las personas bullosas.

No me gustan las personas entrometidas.

No me gustan las personas que no distinguen entre ética, moral y legalidad.

No me gustan las personas que no saben admirar la belleza en cualquier expresión.

No me gustan las personas zalameras y mucho menos las personas falsas.

No me gustan las personas prepotentes y mucho menos las personas soberbias.

No me gustan las personas que quieren imponer la última palabra.

No me gustan las personas que no saben guardar distancia.

No me gustan las personas que no actúan y no se comportan como buenos ciudadanos.

No me gustan las personas mal educadas.

No me gustan las personas que hacen perder el tiempo.

No me gustan las personas violentas.

No me gustan las personas que no saben coexistir en comunidad.

No me gustan las personas que no valoran al hombre, al humano, a la humanidad y al humanismo.