“-Oye, ¿no te da miedo que tu mamá vea esas notas, casi todas perdidas?“
“-No me preocupa mucho, porque mi mamá no sabe leer –contestó el dichoso amigo.“
Por Iván de J. Guzmán López
Al iniciar el nombramiento que me hiciera la Junta Directiva de la Academia Antioqueña de Historia, como su secretario general (como muestra de respeto y prudencia con nuestra Academia), opté por hacer un alto en mis columnas de prensa. Hoy, luego de ese interregno, retomo mi tarea de columnista y periodista preocupado por la oscura realidad nacional e internacional que vivimos.
Para fortuna mía, gozo de la amistad y el aprecio de muchos amigos empresarios, estudiosos y políticos que todavía gozan de ética y respeto por el ciudadano y la patria, así como de colegas periodistas honestos, de esos que entienden que denunciar la corrupción y malos gobiernos es asunto inpajaritable y nunca negociable para un periodista que se respete, por jugosa que sea la dádiva, el contrato laboral, o la pauta.
Uno de ellos (optimista de corazón, aunque muy apegado a la razón), mirándome con algún asomo de tristeza, tocó el tema de la educación, a propósito del vergonzoso caso de la joven Juliana Guerrero, a quien Gustavo Petro, presidente de Colombia, por sobre el mundo entero quiere nombrar viceministra en el Ministerio de la Igualdad, el generoso “juguete” que le dieron a la vicepresidenta Francia Márquez, ministerio este del cual el país aún no sabe a cuánto llega el despilfarro en esta vena rota, y cuyo vida oscura lo que hace es ahondar la dolorosa desigualdad social.
Parece que la pobre señorita Juliana Guerrero, con visible cara de niña inocente, se le apareció el lobo, que la ha venido paseando por cargos muy importantes en el gobierno Petro, sin que los colombianos sepamos qué pasa con ella y que es lo que este “lobo feroz”, trata de pagarle u ocultarnos. Desde agosto de 2025, Juliana Guerrero pasó a primer plano, en el amplio espectro de escándalos nacionales e internacionales en los cuales incurre el gobierno del cambio y sus decenas de alfiles, en sus mayorías tan detestables, vulgares y ladinos como el señor Armando Benedetti, sin que pase nada. Más bien caen de para arriba, hasta resultar embajadores, ministros y hasta mansos apósteles en los recintos de la Santa Sede.
“Con 23 años, fue impulsada para la viceministratura de Juventudes del Ministerio de la Igualdad. Su edad, su origen, y, sobre todo, sus títulos universitarios, quedaron bajo la lupa por inconsistencias en su hoja de vida, la ausencia del examen Saber Pro y la falta de registros en el SNIES. Estas piezas -claves para cualquier profesional- siguen en verificación por autoridades y por la propia universidad que la graduó”. Hoy resulta que la tal Universidad de San José, misma que le otorgó dos títulos universitarios, ahora se los retira, argumentando que ni siquiera asistió a clases y mucho menos presentó exámenes.
En otro país, el escándalo ya había cobrado muchas cabezas, incluyendo al propio ministro de Educación. “Es el cambio”, argumenta mi contertulio con ironía y sonrisa incluida.
Este vergonzoso episodio, que seguramente dañará la vida de esta joven, instrumentalizada como tantos jóvenes en este gobierno, nos está gritando que la educación colombiana, con la tragedia del Icetex, la desfinanciación de las Universidades públicas, la promesa incumplida de construir 100 universidades públicas par “el pueblo” (¿Qué ha pasado con las 100 universidades que prometió construir el gobierno Petro? El Tiempo. Domingo, 16.11.2025 / 15:01); en lo local, la desgarradora situación financiera de nuestra U de A, la triste situación de la U. Nacional de Bogotá, con rector espurio y convertida en “hotel de indígenas” instrumentalizados cuando se necesite violentar el orden público en Bogotá, nos está diciendo que este gobierno, que ahora, a Dios gracias, está en sus estertores, con los meses contados, ¡presenta calificaciones en rojo!
Que, ¿qué son las calificaciones en rojo? Mi colega, guasón, festivo, listo, honrado con su oficio, me recordó la siguiente historia, la misma que una vez le refirió su abuelo:
“Hubo una época en la cual, la libreta de calificaciones era entregada al acudiente con recomendaciones profusas, observaciones bien escritas y con suficiente claridad sobre el estado académico del estudiante; y para ello, adicional, las materias perdidas iban con su respectiva calificación numérica, pero bien remarcadas en rojo.
Cierta vez, mi amigo de clase, algo avergonzado, me enseñó su libreta de calificaciones, llenas ellas de números en rojo.
-Oye, ¿no te da miedo que tu mamá vea esas notas, casi todas perdidas?
-No me preocupa mucho, porque mi mamá no sabe leer –contestó el dichoso amigo.
Lo cierto fue que la madre de mi amigo, al ver la citada libreta de calificaciones, lo cogió a correa ventiada (como era la costumbre de la época para corregir a estudiantes desvergonzados, hasta que apareció el psicólogo), lo que al parecer le sirvió mucho porque al fin logró graduarse.
-mi mamá no sabía leer –comentó luego mi amigo-, pero sí sabía que el color rojo significaba que la materia la llevaba perdida”.
Calificaciones en rojo es lo que ahora muestra Daniel Rojas el ministrico de Educación, y, en general, el gobierno Petro.
El ministro Rojas y el presidente Petro, creen que los colombianos no sabemos leer. Pero se les olvida que sabemos que el saldo en rojo, ¡significa pérdida!
¡Y pérdida que se castiga!, ahora, no tanto con correa, creo yo. ¡Pero si con votos! ¡Esperemos a Marzo!

Unos hallazgos: Impajaritable con m antes de p y para no repetir goza y gozan en la misma oración, sugiero en el uso de segunda vez cambiar “que se rigen por la ética” y creo que se hacen dos aciertos. Lo mismo con Icetex creo que debe usarse la mayúscula ICETEX.
Calificaciones en rojo debe ser expuesto en más canales porque creo que es un muy buen apunte ante la situación de caco topia a la que nos lleva este desgobierno del sátrapa chavista que cada día deja ver mejor su rostro de tirano tropical sin que nada al parecer lo afecta.
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