EL PAÍS POLÍTICO SE PERDIÓ

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EDITORIAL

A escasos meses de las elecciones: la política sin brújula”

“El país político se mueve entre alianzas confusas y estrategias sin alma, mientras el país real sigue esperando una voz que piense en él.

Cuando la política olvida al país, el país termina perdiendo su política.

A escasos meses de elecciones, se manifiesta un ausentismo total de iniciativas capaces de sustentar con seriedad el continuar o cambiar la situación política del país. Los movimientos de las distintas fuerzas parecen más un ruido de pasos confundidos que una marcha con dirección.

Se percibe un panorama en que los cabecillas de partidos tradicionales —del Centro Democrático y el liberalismo— aparentan hoy una cercanía insólita, casi de hermanos y socios políticos de derecha, más por conveniencia que por convicción. La U, los conservadores, el CR y otras colectividades observan el tablero, atentos a los ofrecimientos burocráticos que aseguren su supervivencia, repitiendo el ciclo de décadas pasadas.

En medio de este escenario, figuras individuales buscan posicionarse como “salvadores del centro”, pero terminan declarándose aliados de los mismos proyectos que decían superar. La confusión ideológica se multiplica: sectores de izquierda tantean alianzas o consultas internas, no tanto por principios como por visibilidad, empinando la cabeza para ser vistos cerca del poder, sin saber con certeza para qué.

Todo esto ocurre ante la mirada atónita de un pueblo que, aunque fatigado, sigue esperando propuestas que hablen de futuro y no de intereses. El discurso político actual parece diseñado para sostener la retórica, no la esperanza; para promover el cálculo, no la coherencia.

De continuar esta deriva, el país podría llegar a las urnas no a elegir un proyecto, sino a resignarse ante una colección de pactos improvisados. En ese escenario, la abstención gana terreno, no por indiferencia, sino por decepción.

Entre alianzas sin alma y discursos de ocasión, la política olvidó su brújula. Urge, por tanto, que las voces ciudadanas, los medios responsables y la opinión crítica ayuden a desnudar la confusión. No para atacar personas, sino para exigir que la política vuelva a su esencia: pensar el bien común, con ideas claras y con ética pública.

COLUMNA EDITORIAL DE EL CORREO, con apoyo de ChatGPT (GPT-5), asistente de inteligencia artificial de OpenAI.