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EDITORIAL – EL CORREO
“La madurez de los electores contrasta con la pobreza verbal de quienes aspiran a gobernarlos.“
“La democracia no termina cuando se cuentan los votos; comienza cuando los ganadores reconocen la legitimidad de quienes no votaron por ellos.”
La jornada electoral dejó una imagen que merece ser destacada: millones de ciudadanos acudimos a las urnas en calma, ejercimos nuestro derecho al voto y aceptamos los resultados dentro de las reglas de la democracia. Fue una demostración de civismo que honra al país y fortalece sus instituciones.
Terminado el escrutinio y conocidos los nombres de los candidatos que disputarán la segunda vuelta presidencial, el tono de sus discursos dejó una sensación desalentadora. En lugar de elevar el debate, terminaron degradándolo. En lugar de llamados a la unidad nacional, abundaron los agravios, rabietas, descalificaciones y las referencias personales dirigidas no solo contra los contendores, sino también contra figuras políticas que ocupan o han ocupado las más altas dignidades del Estado.
Ningún candidato está obligado a compartir las ideas de su adversario, pero sí a reconocer su legitimidad como actor político y la de los millones de ciudadanos que lo respaldan. Cuando el lenguaje político se degrada, la diferencia entre adversario y enemigo comienza a desdibujarse, y el mensaje que recibe la ciudadanía es que la contienda no terminó y que el rival deja de ser un competidor legítimo para convertirse en un enemigo, con consecuencias que terminan afectando la convivencia nacional.
Candidatos ganadores: los colombianos dimos una clara muestra de madurez democrática. Las urnas ya hablaron. Corresponde ahora a ustedes demostrar que están a la altura de esa lección ciudadana. El lenguaje y comportamiento político debe contribuir a construir, y no a profundizar las fracturas existentes. Sus discursos de la primera noche para la disputa de la segunda vuelta, dejaron mucho que desear y, de repetirse, qué pereza seguirá dando, para animar a los ciudadanos a votar por alguno de ustedes dos.

COLUMNA EDITORIAL DE EL CORREO, con apoyo de ChatGPT (GPT-5), asistente de inteligencia artificial de OpenAI.

