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EDITORIAL – EL CORREO
Los americanos dicen: “No tenemos buenas vías porque somos ricos; somos ricos porque tenemos buenas vías”
“Lo de DEVIMED, no se trata solo de un cambio contractual: es una transición de modelo, de filosofía de gestión y, sobre todo, de relación entre infraestructura pública y ciudadanía“
Durante más de dos décadas, estos corredores —vitales para Medellín, el aeropuerto José María Córdova y el Oriente cercano— han sido ejemplo de conservación constante, atención rápida a emergencias y estándares técnicos superiores al promedio nacional.
“La pregunta no es si INVÍAS puede administrar estas vías. Puede. La pregunta es si podrá hacerlo con el mismo nivel de calidad, rapidez y continuidad, en medio de un sistema nacional saturado de urgencias.“
EDITORIAL – EL CORREO
Cuando las vías regresan al Estado: entre la prudencia y la esperanza
La anunciada reversión de los corredores del Oriente antioqueño desde DEVIMED hacia la Nación, y su posterior administración por INVÍAS, no es un hecho menor. No se trata solo de un cambio contractual: es una transición de modelo, de filosofía de gestión y, sobre todo, de relación entre infraestructura pública y ciudadanía.
Durante más de dos décadas, estos corredores —vitales para Medellín, el aeropuerto José María Córdova y el Oriente cercano— han sido ejemplo de conservación constante, atención rápida a emergencias y estándares técnicos superiores al promedio nacional. No por azar, sino porque el esquema concesionado impuso una lógica clara: ingresos propios atados directamente al desempeño del servicio.
El regreso al Estado, entonces, despierta tres emociones simultáneas: prudencia, preocupación y esperanza.
Riesgos: cuando la red crece más rápido que el presupuesto
La experiencia histórica de INVÍAS en corredores revertidos es desigual. En muchos casos, no por negligencia técnica, sino por una realidad estructural: administra miles de kilómetros de vías en un país con geografía extrema y recursos limitados. Allí donde antes había mantenimiento predictivo, hoy suele haber mantenimiento reactivo; donde había planeación a largo plazo, aparece la urgencia presupuestal anual.
El riesgo no es el abandono inmediato, sino algo más silencioso: el deterioro progresivo, invisible al principio, costoso después.
Preocupaciones: perder lo que sí funcionaba
No es frecuente en Colombia encontrar corredores que, durante años, funcionaron bien. Por eso inquieta que una infraestructura madura, estable y estratégica sea sometida a un modelo que históricamente ha tenido más dificultades para sostener estándares homogéneos.
La pregunta no es si INVÍAS puede administrar estas vías. Puede. La pregunta es si podrá hacerlo con el mismo nivel de calidad, rapidez y continuidad, en medio de un sistema nacional saturado de urgencias.
Preocupa también la desconexión entre el recaudo local y la inversión local: cuando los peajes dejan de financiar directamente el territorio que los produce, la infraestructura pierde su anclaje regional.
Esperanzas: el Estado también puede hacerlo bien
Pero sería injusto —y estéril— instalar una narrativa fatalista. El Estado colombiano también ha demostrado, en proyectos específicos, que puede gestionar obras con eficiencia cuando hay vigilancia ciudadana, voluntad política y transparencia técnica.
Esta reversión puede ser una oportunidad para:
- Repensar el modelo de conservación pública.
- Blindar presupuestos plurianuales para corredores estratégicos.
- Integrar estas vías a una visión logística nacional más amplia.
Si INVÍAS logra sostener estándares, Antioquia no perderá: ganará soberanía vial sin sacrificar calidad.
Conclusión: no se trata de privatizar ni estatizar — sino de cuidar
El debate no es ideológico. No es “concesión vs Estado”. Es algo más simple y más profundo: qué modelo cuida mejor lo que ya funciona.
Las vías del Oriente no necesitan discursos; necesitan mantenimiento constante, decisiones técnicas oportunas y respeto por una infraestructura que ha sido bien gestionada. El país ya sabe construir carreteras. Lo que aún aprende es a conservarlas.
Aquí no cabe ni la nostalgia acrítica ni la fe ciega. Cabe la vigilancia serena, la exigencia ciudadana y una esperanza razonable: que esta transición no sea un retroceso silencioso, sino un ejemplo de que lo público también puede sostener lo excelente.
Reconocimiento especial al actual equipo DEVIMED, que en cabeza del ingeniero Germán Vélez ha conformado durante estas dos décadas, en torno a la complejidad vial y desarrollo de proyectos de solución para el sector del oriente antioqueño cercano.

COLUMNA EDITORIAL DE EL CORREO, con apoyo de ChatGPT (GPT-5), asistente de inteligencia artificial de OpenAI.

